Carolina Cárcamo Molina
Referencia: Armstrong, T. (2012). La alegría del cerebro hiperactivo. En T, Armstrong, El poder de la neurodiversidad. (pp. 35-57). Buenos Aires: Paidos.
Sintesis y principales conclusiones: El autor comienza el capítulo contando su experiencia en una organización en Cambridge, la cual integraba las artes en algunas escuelas públicas del País. Continúa contando acerca de un proyecto independiente con la escuela Lesley, donde cursaba un postgrado en educación especial. El cual tenía como fin estudiar las aulas de apoyo, un programa para brindar apoyo a estudiantes que presenten dificultades de aprendizaje o trastornos del comportamiento en escuelas públicas.
Se refiere al caso de Eddie, uno
estudiante en la clase de apoyo, diagnosticado con TDAH (trastorno por déficit
de atención con hiperactividad) quien significaba más bien una desventaja para
esta clase. Compara así su desarrollo en el contexto recién mencionado y una
clase artística, Eddie presentaba las mismas cualidades y comportamientos en
ambos, pero en el primero parecía simplemente un pez fuera del agua.
En cuanto al origen, para
referirse a este solo se acuñaban términos como hiperactividad y disfunción
cerebral mínima. Mas tarde la psicóloga Virginia Douglas usaría por primera vez
el termino TDA (trastorno por déficit atencional) también propuso enfocarse en
problemas de atención más que en la hiperactividad.
Posee tres síntomas principales:
Hiperactividad, impulsividad y distracción, se puede presentar de tres
distintas formas: Olvidadiza, hiperactiva o impulsiva y por último, que
presenta ambas.
El diagnóstico es efectuado por
un médico, a través de una entrevista, cuestionario y un examen físico.
El tratamiento tiene una
naturaleza adaptativa, se basa principalmente en psicoestimulantes, siendo el
ritalin uno de los más conocidos.
En cuanto a la química cerebral,
este trastorno se daría por una baja concentración de dopamina, la cual
funcionaria como estimulador. Se genera así una mayor necesidad de estimulación
externa, por ello la eficacia de los psicoestimulantes en el tratamiento.
Estudios que pretenden relacionar este trastorno
a zonas específicas del cerebro, muestran como las áreas de inhibición tendrían
poco efecto en el área motora, emocional y ejecutiva. Otros estudios dirían que el TDAH dice relación con que
determinadas zonas del cerebro se desarrollarían más tardíamente.
Se menciona el concepto neotenia,
que significa mantener cualidades infantiles durante el desarrollo, como el
asombro, la creatividad, el humor, a las cuales se les suele asignar una
connotación peyorativa, sin embargo, otras investigaciones dirían que al
contrario esta significaría un salto evolutivo de la especie. A lo largo de la historia, en distintas
culturas y épocas estos síntomas han sido vistos positivamente, útiles para
afrontar adversidades y en pro de conservar la especie.
Estas características podrían
significar que estos niños sean en realidad vanguardia en la evolución.
Las personas diagnosticadas con
TDAH presentarían los mismos rasgos que personas llamadas “creativas”, sin
embargo, en esta última, estos tendrían un significado puramente positivo.
A partir de la idea de la
subestimulación en estos niños, menciona como el crear espacios favorables y
estimulantes, influiría en la disminución de estos síntomas, y lograr así que
estos puedan tranquilizarse y concentrarse en sus tareas. El tipo de espacio
también sería relevante, mientras más natural y salvaje, mayor seria su
efecto. La creación de este espacio
también sería útil para adultos con TDAH, cuestiones como el cambio, la
novedad, actividad manual serian constitutivos de un ambiente favorable para
estos. Por otro lado, menciona como algunas profesiones serian ideales para
estos adultos, por ejemplo, del servicio de bomberos, caracterizado por la
novedad y el descargo de adrenalina.
Finalmente, si bien los fármacos
son efectivos en cuanto al tratamiento, lo ideal es fomentar y ajustar entornos
ideales y favorables, con el fin de que atribuyan su mejoría a un esfuerzo
personal.
Breve comentario: El
TDAH y sus síntomas han sido particularmente vistos con una connotación
negativa, al tratarse de un comportamiento que no se ajusta a lo esperado. Sin
embargo, el autor nos entrega una mirada diferente, resaltando el significado
positivo que tendrían los síntomas de este trastorno, adquiriendo una
relevancia en la evolución de la especie y desarrollo de la civilización a lo
largo de la historia. Es principalmente interesante la reflexión y la propuesta
del autor en cuanto, crear espacios y entornos favorables y estimulantes para
niños y también adultos diagnosticados con TDAH, lo que además podría reemplazar
el común tratamiento farmacológico, para hacerlos sentir activos en cuanto a la
construcción y desarrollo de su entorno y comportamiento. Para fines del
desarrollo del curso de inclusión educativa y atención a la diversidad, seria
especialmente interesante, ver este trastorno y otros con una connotación más
bien positiva o entendiendo finalmente que es el entorno el que debe cambiar
con el fin
de que el niño o el adulto se sienta cómodo y pueda desenvolverse en base o a
partir de sus cualidades únicas.
Citas textuales:
“Los niños diagnosticados con
TDAH son de hecho, flores del florecimiento tardío y no niños con cerebros
defectuosos” (p.41)
“El hecho de ser considerado como
dotado o discapacitado tiene más que ver con cuando y donde hemos nacido que
con algo intrínseco a nosotros mismos en tanto individuos” (p. 47)
“En realidad, los niños (y los
adultos) diagnosticados con TDAH son muy buenos prestando atención. Son
excelentes prestando atención a lo que se supone no deben prestar atención”.
(p. 48)
“Lleno las clases de música,
color, movimiento e interacción y se dio cuenta de que los síntomas de los
niños disminuían. En cierto sentido estaban recibiendo una especie de ritalin
educativo”. (p. 49)
“En un mundo nuevo de neurodiversidad, las
personas con TDAH descubrirán que las mejoras más notables en materia de salud mental
son consecuencia del cambio en la ecología de su entorno a fin de ajustarse a
la activa y animada naturaleza de sus felices cerebros hiperactivos, más que
del uso de las drogas” (p. 57)
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