martes, 16 de octubre de 2018

La alegría del cerebro hiperactivo

Carolina Cárcamo Molina


Referencia: Armstrong, T. (2012). La alegría del cerebro hiperactivo. En T, Armstrong, El poder de la neurodiversidad. (pp. 35-57). Buenos Aires: Paidos.

Sintesis y principales conclusiones:  El autor comienza el capítulo contando su experiencia en una organización en Cambridge, la cual integraba las artes en algunas escuelas públicas del País. Continúa contando acerca de un proyecto independiente con la escuela Lesley, donde cursaba un postgrado en educación especial. El cual tenía como fin estudiar las aulas de apoyo, un programa para brindar apoyo a estudiantes que presenten dificultades de aprendizaje o trastornos del comportamiento en escuelas públicas.

Se refiere al caso de Eddie, uno estudiante en la clase de apoyo, diagnosticado con TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) quien significaba más bien una desventaja para esta clase. Compara así su desarrollo en el contexto recién mencionado y una clase artística, Eddie presentaba las mismas cualidades y comportamientos en ambos, pero en el primero parecía simplemente un pez fuera del agua.
En cuanto al origen, para referirse a este solo se acuñaban términos como hiperactividad y disfunción cerebral mínima. Mas tarde la psicóloga Virginia Douglas usaría por primera vez el termino TDA (trastorno por déficit atencional) también propuso enfocarse en problemas de atención más que en la hiperactividad.
Posee tres síntomas principales: Hiperactividad, impulsividad y distracción, se puede presentar de tres distintas formas: Olvidadiza, hiperactiva o impulsiva y por último, que presenta ambas.
El diagnóstico es efectuado por un médico, a través de una entrevista, cuestionario y un examen físico.
El tratamiento tiene una naturaleza adaptativa, se basa principalmente en psicoestimulantes, siendo el ritalin uno de los más conocidos.
En cuanto a la química cerebral, este trastorno se daría por una baja concentración de dopamina, la cual funcionaria como estimulador. Se genera así una mayor necesidad de estimulación externa, por ello la eficacia de los psicoestimulantes en el tratamiento.
Estudios que pretenden relacionar este trastorno a zonas específicas del cerebro, muestran como las áreas de inhibición tendrían poco efecto en el área motora, emocional y ejecutiva.  Otros estudios dirían que el TDAH dice relación con que determinadas zonas del cerebro se desarrollarían más tardíamente.
Se menciona el concepto neotenia, que significa mantener cualidades infantiles durante el desarrollo, como el asombro, la creatividad, el humor, a las cuales se les suele asignar una connotación peyorativa, sin embargo, otras investigaciones dirían que al contrario esta significaría un salto evolutivo de la especie.  A lo largo de la historia, en distintas culturas y épocas estos síntomas han sido vistos positivamente, útiles para afrontar adversidades y en pro de conservar la especie.
Estas características podrían significar que estos niños sean en realidad vanguardia en la evolución.
Las personas diagnosticadas con TDAH presentarían los mismos rasgos que personas llamadas “creativas”, sin embargo, en esta última, estos tendrían un significado puramente positivo.
A partir de la idea de la subestimulación en estos niños, menciona como el crear espacios favorables y estimulantes, influiría en la disminución de estos síntomas, y lograr así que estos puedan tranquilizarse y concentrarse en sus tareas. El tipo de espacio también sería relevante, mientras más natural y salvaje, mayor seria su efecto.  La creación de este espacio también sería útil para adultos con TDAH, cuestiones como el cambio, la novedad, actividad manual serian constitutivos de un ambiente favorable para estos. Por otro lado, menciona como algunas profesiones serian ideales para estos adultos, por ejemplo, del servicio de bomberos, caracterizado por la novedad y el descargo de adrenalina.
Finalmente, si bien los fármacos son efectivos en cuanto al tratamiento, lo ideal es fomentar y ajustar entornos ideales y favorables, con el fin de que atribuyan su mejoría a un esfuerzo personal.

Breve comentario: El TDAH y sus síntomas han sido particularmente vistos con una connotación negativa, al tratarse de un comportamiento que no se ajusta a lo esperado. Sin embargo, el autor nos entrega una mirada diferente, resaltando el significado positivo que tendrían los síntomas de este trastorno, adquiriendo una relevancia en la evolución de la especie y desarrollo de la civilización a lo largo de la historia. Es principalmente interesante la reflexión y la propuesta del autor en cuanto, crear espacios y entornos favorables y estimulantes para niños y también adultos diagnosticados con TDAH, lo que además podría reemplazar el común tratamiento farmacológico, para hacerlos sentir activos en cuanto a la construcción y desarrollo de su entorno y comportamiento. Para fines del desarrollo del curso de inclusión educativa y atención a la diversidad, seria especialmente interesante, ver este trastorno y otros con una connotación más bien positiva o entendiendo finalmente que es el entorno el que debe cambiar con el fin de que el niño o el adulto se sienta cómodo y pueda desenvolverse en base o a partir de sus cualidades únicas. 
 
Citas textuales: 

“Los niños diagnosticados con TDAH son de hecho, flores del florecimiento tardío y no niños con cerebros defectuosos” (p.41)

“El hecho de ser considerado como dotado o discapacitado tiene más que ver con cuando y donde hemos nacido que con algo intrínseco a nosotros mismos en tanto individuos” (p. 47)

“En realidad, los niños (y los adultos) diagnosticados con TDAH son muy buenos prestando atención. Son excelentes prestando atención a lo que se supone no deben prestar atención”. (p. 48)

“Lleno las clases de música, color, movimiento e interacción y se dio cuenta de que los síntomas de los niños disminuían. En cierto sentido estaban recibiendo una especie de ritalin educativo”.  (p. 49)

“En un mundo nuevo de neurodiversidad, las personas con TDAH descubrirán que las mejoras más notables en materia de salud mental son consecuencia del cambio en la ecología de su entorno a fin de ajustarse a la activa y animada naturaleza de sus felices cerebros hiperactivos, más que del uso de las drogas” (p. 57)

  

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